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Planteamos que el Estado cotice unos años por los padres que hacen un paréntesis laboral por cuidado de hijos

La Federación Española de Familias Numerosas (FEFN) ha pedido al Gobierno que asuma las cotizaciones a la Seguridad Social de los padres y madres de familia que durante un tiempo dejan de trabajar por cuidado de hijos, para garantizar una cotización mínima de 15 años que les permita acceder a una pensión contributiva.

Se trataría de garantizar una cotización de ese período a los progenitores, pero distribuida en períodos de 5 años, siendo 5 años para cada uno de los progenitores que se dediquen al cuidado de los hijos (total 10 años entre los dos) y 5 años adicionales para distribuir libremente entre ambos. Los 5 primeros años serían de disfrute obligatorio para cada uno de los progenitores y el máximo a percibir para un mismo progenitor sería de 10 años.

La medida pretende acabar con la discriminación y la situación de abandono que sufren miles de padres y madres que a menudo tienen que abandonar el trabajo durante un tiempo por temas familiares, lo que supone renunciar a unos ingresos, pero también lleva implícita la pérdida de tiempo cotizado de cara a la pensión de jubilación.

Madres de familia numerosa
Aunque esta situación la puede sufrir cualquier persona a partir de un hijo, se da particularmente en las familias numerosas, donde hay más cargas familiares y en ocasiones se decide que uno de los padres deje por un tiempo el trabajo para ocuparse de los niños. Y es la mujer la que suele asumir ese papel de cuidador, renunciando total o parcialmente a su empleo, con la consiguiente pérdida de ingresos y de derechos en la hucha de las pensiones. “El trabajo que se hace en casa y con los niños no está reconocido como trabajo, ni está remunerado, con lo cual no cuenta como trabajo. Como no se está pagando a la Seguridad Social también se están perdiendo años de cotizaciones, lo que tendrá también su efecto en la pensión. Aunque luego vuelvas a trabajar, si es que puedes reengancharte, muchas ya no llegan al mínimo de cotización para tener una pensión contributiva mínima”, explica el presidente de la FEFN, José Manuel Trigo.
La medida que la FEFN plantea pretende, precisamente, reconocer el “trabajo invisible” que realizan en casa y con los niños miles de hombres y, sobre todo, mujeres, y compensar adecuadamente esta importante labor social que desarrollan y por la que, no sólo no se ven reconocidos, sino que son penalizados. “Al dejar el trabajo ya están renunciando a unos ingresos, bien, pero que también pierdan derechos de cara a su jubilación… No es justo porque estas personas están cuidando a los hijos, en ocasiones ahorrando recursos públicos, por ejemplo, en Escuelas Infantiles, y en el caso de las familias numerosas están aportando capital humano que es fundamental para toda la sociedad en un momento clave, en plena crisis demográfica, con una natalidad cada vez más baja”, destaca el presidente de la Federación.

La medida que plantea la FEFN ha sido fruto de un estudio de investigación realizado por la Universidad de Vigo, con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, en el que se analiza el impacto de algunas medidas de apoyo a las familias y familias numerosas, con el fin de mejorar su reconocimiento económico y social. El estudio pone de manifiesto la viabilidad de este sistema de cotización y el escaso impacto económico que tendría sobre las arcas del Estado, ya que supondría ir aportando a la Seguridad Social durante unos años, pero sin ningún desembolso a corto y medio plazo, sólo en el momento de la jubilación.

Incentivar el empleo
Además, la FEFN plantea que el Estado asuma una cotización mínima sólo para que todos los padres y madres puedan alcanzar lo suficiente para entrar en las pensiones contributivas, pero exige que el propio beneficiario, el trabajador, tenga que completar y mejorar esos mínimos con más años de trabajo y la consiguiente cotización. De esta forma, y según destacan los autores del estudio de la Universidad de Vigo, se incentiva el empleo, que es la situación ideal que corresponde a cada ciudadano, pero que en ocasiones se ve interrumpido por el nacimiento de los hijos y no siempre es posible reincorporarse.

Esto afecta especialmente a las mujeres y, en particular sin son familia numerosa, puesto que tener más hijos incrementa las dificultades de acceder a un empleo. Según el estudio sobre Familias Numerosas realizado por la FEFN en 2019, 7 de cada 10 madres de familia numerosa cree que ser mujer y madre de varios hijos ha dificultado notablemente su acceso a un empleo y también la reincorporación al mercado laboral: sólo un 31%, es decir, 1 de cada 3 mujeres que han dejado de trabajar un tiempo por cuidado de hijos (con una media de 3 años), ha podido volver al trabajo.

Brecha de género en las pensiones
La situación laboral tiene su efecto negativo a largo plazo, en las pensiones, donde hay una importante brecha de género, como pone de manifiesto el estudio elaborado por la Universidad de Vigo, que destaca que las mujeres se sitúan en una posición de clara desventaja por la combinación de varios factores, empezando porque la tasa de actividad femenina es menor en 10 puntos porcentuales a la de los hombres (54,3 % y 64,3 % según la Encuesta de Población Activa del INE, relativa al tercer trimestre de 2021). Además, triplican ampliamente el porcentaje de empleo a tiempo parcial, que tienen sólo el 6,4 % de los hombres frente al el 21,7 % de las mujeres (EPA- INE 2021, tercer trimestre). Del total de personas que responden que tienen esa jornada laboral por “la necesidad de atender a su familia, sobre todo para cuidar niños o adultos enfermos, incapacitados o mayores”, el 93,9 % son mujeres (275.300 en 2020, según datos del Ministerio de Igualdad, a partir de la EPA-INE).
“Todo esto hace que tengan salarios menores y bases de cotización menores que condicionan la pensión; si a ello sumamos los paréntesis laborales que hacen muchas madres hasta que los niños crecen, nos encontramos con que muchas mujeres llegan a la jubilación en una situación de clara desventaja, aunque hayan trabajado toda su vida, parte fuera de casa (antes de tener los niños o cuando éstos ya son mayores) y parte dentro”, destaca Alberto Vaquero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo y uno de los autores del estudio.

Coste de la medida
En el estudio se ha analizado el coste que tendría la medida para la Seguridad Social, con un planteamiento de mínimos, y se concretaría en una aportación mensual de este organismo de 278,9 euros a favor de la persona que está cuidando de sus hijos y que la recibiría en el momento de su jubilación. Con esa cantidad, le permitiría acumular un derecho a percibir, siempre y cuando complemente con 5 años adicionales de cotización, una pensión de 404,7 euros mensuales en 14 pagas, una cantidad pequeña pero muy apreciada para estas personas por el trabajo de valor que han realizado durante tiempo y que no se ha visto reconocido económicamente a lo largo de los años. Además, limitando a 10 años este derecho de cotización se evita una dependencia excesiva, alentando la (re) incorporación al mercado laboral.

Para la FEFN esta es una forma de dar una mínima cobertura a las familias que están aportando a la sociedad a través de sus hijos, que precisamente son los que van con su trabajo y sus cotizaciones van a contribuir al mantenimiento del Estado del bienestar del que se beneficia toda la sociedad. “No puede ser que los que han tenido hijos se queden sin pensión sólo porque se han dedicado durante un tiempo al cuidado de esos hijos. Es una absoluta injusticia, en especial en el caso de las familias numerosas, que son las que más están aportando a la sociedad en forma de capital humano, futuros cotizantes para las pensiones de todos”, destaca el presidente de la FEFN, José Manuel Trigo.

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